Cartas a mi hija huérfana (IX)

Madrid, 5 de junio de 2017

Buenos días, cariño

Llevamos ya varios días juntos desde que mama se fue a hacer fotos de animales (o de lo que se ponga a tiro) por Botsuana, Zimbawe y Sudáfrica. Me lo paso bien contigo, pero no voy a mentirte y confieso que es cansado. Mama me utiliza un poco (o un mucho) en esto. A la abuela E. no le ha dicho que se ha ido a África para no preocuparla y al que le toca cuidarte es a mí. Ya sé que diría tu madre si le pusiera pegas, que yo soy tu padre y precisamente por eso lo hago, porque me encanta ser tu padre. Pero ella también es tu madre, aunque ya no sea mi mujer. Tengo que pensar como equilibrar esto, ya que creo que no lo está. Y si no me quejo es porque tampoco estoy en la misma situación, económica, que tu madre.

Parece que A. paso y ahora es F., con su hija J., con la que fuiste a Valencia. Te digo lo mismo que con el anterior y con los que vendrán, si es que vienen.

El sábado el Real Madrid ganó la Champions League. En casa no vimos el partido ni tampoco nos enteramos mucho. Según dices a mama le gusta ahora el futbol, no sé muy bien porque. Conmigo nunca mostró esa tendencia. Puedo pensar que es la crisis de los cuarenta, que le hace buscar esa “última oportunidad” de experimentar cosas. Sé que se siente con el futbol, la camaradería, el sentirse parte del grupo, las alegrías y las penas por los resultados de tu equipo. Nunca las he entendido. No sé si será por presunción intelectual, uno de los pecados peores de tu padre, o por cobardía ante los sentimientos, otro de tal, pero siempre me han parecido alegrías y sentimientos impostados, prestados. Que gane el Real Madrid su duodécima Copa de Europa no me ha cambiado la vida, el trabajo sigue el mismo, los impuestos que tengo que pagar son los mismos, mi vida sentimental sigue esa liguera pendiente descendiente que sigue a mi ánimo. Que me hubiera preocupado por lo que hacían Cristiano Ronaldo y compañía durante el sábado no creo que me hubiera alegrado más allá de cinco minutos y siempre tendría la manía de separarme del grupo que celebra, porque desconfío de las celebraciones y de los grupos. No entiendo lo de ser seguidor de un equipo, quizás un poco lo de ser socio, ya que pagas por el derecho a ver un espectáculo en el campo que te puede entretener, pero siempre digo que sólo sigo a los equipos que me dejan jugar con ellos. Y por el momento, sólo han sido el Rugby Rioja, el Bilbao Universitario, el Shelford y los Cantabrigians (que me dejaron jugar con ellos un partido) y el Liceo Francés.

Tú, por tu parte, puedes hacerte seguidora de cualquier equipo que quieras, aun en contra de estos consejos de tu padre, pero, aunque te acompañare donde sea si lo necesitas, me reservare el derecho a hacer el ridículo con una camiseta con el nombre de otro con la que no jugare nunca. Por ahí no paso.

Nos vemos a la hora de comer. Luego, piscina.

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