Cartas a mi hija huerfana

Madrid, 16 de noviembre de 2016

Buenos días, I.

Hoy, cuando he ido a buscarte para llevarte al autobús, mama se ha asustado. Se había dejado las llaves en la puerta y yo he entrado con ellas sin llamar. Como te hemos dicho, hay que preguntar quién está al otro lado de la puerta antes de abrir. En casa sólo debe entrar quién nosotros queremos que entre (salvo la policía con una orden judicial, pero eso ya te lo explicare más adelante).

A mama no le ha gustado nada que abriera sin llamar. Me lo ha reprochado un poco. Ha dicho que la he dado un susto muy grande. Pero además mama tiene una relación complicada con la culpa. Ha reconocido que en parte es de ella por dejarse la llave en la puerta, pero su manejo de la culpa casi siempre consiste en traspasarla. A tu madre nunca se le podrá aplicar la palabra irresponsable, pero su gestión de la responsabilidad propia es interna, intensa pero privada. Nunca reconocerá una culpa propia, de las que es muy consciente, sin antes señalarte cual es la tuya, aunque haya sido menor o derivada. Y muchas veces no llegara a reconocerla. Aunque estoy seguro que la conoce y la tiene muy en cuenta.

El cura que ofició en nuestra boda en L. lo dijo en la homilía. La gestión del reproche marital. Mama y papa no lo han gestionado bien.

Tú, en cambio, debes tener esto en cuenta cuando trates tanto con mama como con el resto de la gente. ¿Te acuerdas de aquel día, paseando por L. con Alicia, cuando cerró la puerta de la tienda de juguetes con la maquina de hacer pompas y por eso la quitaron? ¿De quién fue la culpa y a quién se la echo Alicia? A ti y no era tuya. Por eso la castigo su papa.

La culpa, la responsabilidad por lo que uno hace es de uno. Las acciones que uno hace hay que valorarlas antes de actuar y asumirla como propias cuando dan sus frutos, buenos y malos, esperados o no. Ten en cuenta que la intención, lo que nos mueve a hacerlo, no nos exime de la responsabilidad por nuestros actos. Aplicar la inteligencia para que nuestras acciones y sus resultados se acomoden a nuestras intenciones es lo que hace a una acción responsable.

Con mama, ten paciencia y considera que es tu conciencia externa. Pero también recuerda que no le vendría mal que tú, a su vez, fueras su conciencia externa también. Las madres y las hijas siempre estáis así, reprochándoos cosas, batiéndoos con las palabras sin descanso mientras andáis por la plancha de la vida, juzgando las acciones de unas y otras, y ella siempre quiso que fueras una niña. Sé que sabes que te quiere mucho y eso supone que no va a dejar de educarte y mostrarte el camino justo. Mama sabe y conoce cual es ese camino, aunque a veces parezca que habla desde la cuneta, sin estar en él.

Luego voy a buscarte al parque. No olvides las tizas.

Te quiere,

Papa.

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1 Response to Cartas a mi hija huerfana

  1. Mr WordPress says:

    Hi, this is a comment.
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